viernes 3 de octubre de 2008

Los avales y las mentiras

La cosa es que los del PP preguntaron al regidor, senador de pueblo, si confirmaba su compromiso de que Emgiasa, la de los pisos, avalaría a los jóvenes a quienes no avalasen ni su sueldo de mileurista, ni sus hipotecados padres, ni la suerte, ni el infortunio.
Pero el regidor, pongamos que hablo de ti, Enrique; no tuvo lo que hay que tener y se escondió tras una concejala leve como una brisa, un suspiro político, Tatiana Ercolanese.
Y tras la tenue voz de la niña se escondía el silencio cobardón del senador, escaqueado como una serpiente que fuera a dejar a los jóvenes en la estacada. Que fuera a dejar.
Pero como son los mismos jóvenes a los que siempre usó de bandera electoral y de ariete contra el Gobierno de la Comunidad, ahora los utiliza como excusa y argumento. Son un pretexto y una evasiva, justificación y escapatoria.
Todo eso son y también la niña Tatiana, joven y confiada, por delante.
Aquellos calentones demagógicos del senador, topalpueblo, los jóvenes de Alcorcón son lo primero, dejaban fríos a muchos expertos pero entusiasmaban a las brujas alcorconitas, madres tan dulces, que veían a los chicos colocados en  una casita buena y nueva, sin tener que salir del páramo, sin abandonar las calles de siempre, aquí al laíto.
Como un rayo destructor de especuladores y otras ratas capitalistas, Enrique Cascallana Gallastegui ponía el honor de su palabra por delante, era un político comprometido y una figura de progreso.
Hoy es un senador que arrastra tras de sí más de un millón de votos de madrileños y unos miles de jóvenes, confiados y votantes, que no tienen contratos, ni avales, ni esperanza.
Han votado o no.
Han esperado o no.
Participaban en un foro, miraban alrededor, escuchaban en el bar o en la pelu, se dejaban engañar, miraban para otro lado, no escuchaban.
Les llamó un director de La Caixa y les jodió.
Les pidió sueldos, avales y pruebas de que tenían avalistas. Miraron y el senador no estaba.
En el último Pleno fue incapaz de mantener un compromiso adquirido ante los jóvenes de Alcorcón.
Cascallana mintió cuando aseguró que Emgiasa avalaría a los adjudicatarios del Ensanche Sur.
Cascallana mintió.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Una mentira más. Ya lo advirtió SALVEMOS EL PARQUE por activa y por pasiva. Cascallana mintió de entrada afirmando que LOS CASTILLOS no era un parque, era una explanada. De ahí, cualquier cosa.