martes 22 de abril de 2008

Compromiso urbanístico


La expectación crece entre la multitud que llena las calles y el forastero pregunta que a qué viene toda esa algarabía.
- “Es el alcalde que visita las obras del nuevo ayuntamiento”, contesta un viejo que mira, apretando el paso para intentar conseguir un hueco en la primera fila y un canapé en el improbable vino español con que concluya el evento.
- “¿El senador en persona?”, vuelve a indagar, preguntón, el forastero.
- “Con alma y casco”, le responde una bruja alcorconita a la que la idea del canapé ha dado nuevos bríos.
Rodeado de una cohorte de técnicos, arquitectos y contratistas, el senador del pueblo y para el pueblo cumple con los viejos ritos y se deja ver, como cada mes, por alguna obra municipal. Abre Cascallana una hermosa procesión de compromiso urbanístico, 25 millones de euros nos contemplan, ante lo que será “ejemplo de intervención integradora entre la arquitectura del pasado y del futuro, donde convivirán realidades físicas y virtuales del mundo digital, informático y artístico”. Nada que ver, entonces, piensa el alcorconita medio, con esta cosa tan triste de las tasas y los permisos, los sorteos de llaves y las plazas de garaje para utilitarios mínimos, las multas, las baldosas levantadas y las islas ecológicas, con sus pequeños robinsones, fétidos refugiados en un brick de leche.
Dice nuestro príncipe de secano, a quien la cronista oficial hoy llama “el regidor”, con esa gracia con que las cronistas disimulan la ineptitud entre los sinónimos de Microsoft Word; que es una “obra atrevida, que va a impresionar como edificio”, lo cual agradece la ciudadanía alcorconita, tan impresionable y tan confiada, tan dispuesta a creer a su regidor como sus propios forasteros.
Y Enrique Cascallana, que sabe que el Capitán Cantarranas vela día y noche por la seguridad de los curritos que se dejan la vida en los andamios de Alcorcón, ha revisado una por una todas las medidas de seguridad y se ha dado por satisfecho, nos ha mostrado hasta qué punto él es uno más encasquetándose un casco blanco como su memoria, y ha añadido otro epígrafe a ese programa electoral que siempre lleva consigo, el de las promesas para no cumplir, el de los compromisos inexistentes, el de las apuestas por la nada envueltas en el celofán de las palabras huecas, “una mezcla de espacio cultural y de encuentro”.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Simplemente GENIAL... Crítica política con aires de libertad, prosa llena de ingenio. Capitán Cantarranas tienes en esta bruja alcorconita una seguidora de tus paseos por el municipio, alertando de las andanzas del Senador visitador, del Senador Firmante, de viejos que miran y concejales que cavan...

Anónimo dijo...

Cantarranas, eres mi nuevo ídolo. Sublime, brutal, sarcástico, punzante, satírico. NO HAY NADA COMO EL LENGUAJE PARA TRANSMITIR CULTURA.

CASCALLANA, tendrás que aguantar el tirón de la crítica más extraordinaria de Alcorcón.

De Alcorcón. dijo...

De nuevo se sale...

Anónimo dijo...

¿Has pensado dedicarte a esto?
Vaya forma de escribir. Chachi.

Anónimo dijo...

Inmensurable y acido como el pomelo.
plas,plas,plas,plas.................

RDB dijo...

El mes que le toque al senador venir a ver las obras de mi barrio, va ha tener que ponerse el casco blanco (para sujetarse la neurona que le queda) que se le quedará marron de la mierda que tenemos en el ambiente y tendrá además que comprarse una mascarilla blanca también como sus ideas (me ha encantado esa definición!) para poder respirar.
Bravísimo Capitán!

El Cascallazo dijo...

Simplemente genial mi capitán.
Musical, rítmico, intrigante, etc.

Gracias por compartir con todos nosotros tu talento.

Juvelo dijo...

NO HAY PALABRAS......